El waterpolo en Málaga, sin dejar de ser aún un deporte amateur y minoritario en la ciudad y en la provincia, vive un momento de estabilidad y consolidación en cuanto a la formación de cantera, promoción de valores deportivos en los jóvenes y representación de la ciudad en eventos importantes a nivel regional, nacional e internacional.

Con la trayectoria de más de 20 años del Club Deportivo Waterpolo Málaga como estandarte en la ciudad, y el reconocimiento a esta disciplina con la estrella dedicada en el Paseo de la Fama del Deporte de Málaga a Alfonso Wucherpfennig, impulsor de este deporte en Málaga, es hora de apoyar con más decisión a los muchos amantes del balón amarillo que se apasionan cada día por darse un chapuzón y marcar goles.

Con la temporada recién concluida en el Club Waterpolo Málaga, con multitud de éxitos y títulos de base; y camino ya del año de la inauguración de la estrella al waterpolo en este Paseo de la Fama tan peculiar, el ex jugador, técnico, árbitro y miembro federativo malagueño Alfonso Wucherpfennig hace un análisis de la situación de la disciplina en la ciudad, los orígenes tan especiales y diversos que tuvo para ahora disfrutar de consolidación, y los impulsos que necesita para seguir creciendo.

Mantenerse en Segunda Nacional masculina, a pesar de la dificultad con las obras continuadas en Inacua o la marcha de jugadores y entrenadores que han sido referentes muchos años, es un hito de gran valor. La permanencia del primer equipo femenino, excelentemente dirigido por Sara Fernández, ha inaugurado una participación exitosa en Primera Nacional Femenina”, comentó Alfonso Wucherpfennig sobre la última temporada del club en sus primeros equipos.

Además, “ha sido muy relevante el l Campus de Tecnificación con el técnico de la RFEN Mirko Blázevic, así como la participación en varios torneos internacionales, el Memorial Mesaros o el Torneo Dejan Popov, o la convocatoria de varios jugadores con equipos nacionales. La cantera sigue aumentando su progresión y dando sus frutos, ligas internas, citas como el HABAWABA, el TEWAM o siendo el club más regular a nivel regional y con más integrantes en las selecciones autonómicas”. 

En definitiva, “un ejemplo más de que partiendo de la nada se pueden representar fielmente los valores de nuestra disciplina a nivel de promoción y de dedicación con el deporte de base. Una aportación importante para lo que representa la estructura deportiva y federativa de nuestro deporte acuático”, continuó.

Deporte para apasionados desde hace más de un siglo en Málaga

Esta estrella no se entendería sin conocer algo más de los orígenes del waterpolo en Málaga. Para ello, el manual ideal es el libro ‘Más de Cien años de Historia del Waterpolo en Málaga’ escrito por Carlos Serra. Desde los primeros partidos de water-ball-game en las ferias de agosto entre marineros de buques en el puerto de Málaga, hasta el I Torneo de Polo Acuático en la Fiestas Marítimas de la Feria de Málaga de 1910, siendo el segundo deporte de equipo implantado en la ciudad.

Luego llegó la época del R.C. Mediterraneo, donde se celebraban partidos en su dársena con improvisadas barcazas, a modo de pontona, y cuerdas con corchos para delimitar el campo de juego. “Y lo más grandioso con un numeroso público que lo presenciaba desde el muelle o a bordo de barcos de recreo, como los árbitros del partido”, comentó Alfonso.

El nacimiento de la Federación Andaluza de Natacion Amateur en los años 30 impulsó el waterpolo, celebrándose en 1935 en el Puerto de Málaga el III Campeonato de Andalucía, con la participación de equipos como el propio Mediterráneo, CN Sevilla o Sporting de Cádiz. El primer partido en piscina en la provincia fue para inauguración la municipal de Antequera. Llegando poco después los primeros partidos después de la Guerra Civil Española y el nacimiento de más clubes en la ciudad en plena década de los 40, con el país roto… CN Huelin, CN Málaga, CN Malagueta, Educación y Descanso, Club Automovilismo.

Siempre con el RC Mediterráneo como referencia del entonces polo acuático, también en los 50, el primer boom turístico de hoteles con piscina sirvió también para exhibiciones de waterpolo, como en el Hotel Miramar o el Club Montemar de Torremolinos. En los 60 se multiplican las piscinas en Málaga.

Tomás García Zamudio

El considerado como padre de la natación y el waterpolo malagueño, Tomás García Zamudio, que organizaba torneos con equipos de barrios de Málaga, llevando a equipos de la ciudad a torneos en Ceuta y Melilla, por ejemplo, y logrando la organización del Campeonato de España en 1964, todo un hito que consolidaba una pasión en Málaga. Esa década fue la primera época dorada de este deporte en la ciudad malagueña, con multitud de torneos, eventos lúdicos, la participación de un equipo malagueño por primera vez (RC Mediterráneo) en un nacional o la aparición de nuevos colegios y centros para la práctica de esta disciplina, como el Colegio Europa (antiguo Club La Hacienda).

Ya en los 70, en lo competitivo, el RC Mediterráneo fue la revelación; con una plantilla de 17 años de edad de media, del Campeonato de España de 1971 y finalista en 1976. Ya en esta generación estaba presente nuestro protagonista Alfonso Wucherpfennig.

Albores democráticos con mucho waterpolo en Málaga

La Federación Española de Natación no fue ajena al auge que estaba tomando el waterpolo en Málaga y mandó a un entrenador itinerante, Imre Szikora, que supuso un soplo de aire fresco para todos los practicantes. Al año siguiente, en 1978, esta experiencia tuvo continuidad con el preparador Juan Flaqué. Este impulso trajo consigo la necesidad de la creación de una instalación cubierta que diera continuidad a los entrenamientos de verano.

Los jugadores, capitaneados por Tomas García se pusieron a ello y empezaron a celebrar fiestas y rastrillos para recaudar dinero y convencer al club (RCM) de la necesidad imperiosa de la nueva instalación. Mientras tanto, seguían las competiciones, oficiales y amistosas; tanto en la ciudad como fuera, y siempre con una importante representación malagueña. También en esa fase surge la figura de Amparo Simón, primera árbitro mujer en España tanto en el panorama nacional como en el internacional.

Justo al inicio de la década de los 80, llegó la ansiada inauguración de la piscina cubierta del Real Club Mediterráneo. Esta nueva y moderna instalación, junto a la consolidación de la climatizada ‘Los Pacos’ en Fuengirola y la del Colegio Cerrado de Calderón hacían albergar esperanzas de un salto de calidad del waterpolo en Málaga, en cuanto a penetración en la ciudad y consideración por parte de las instituciones. Pero, como suele pasar en muchas tendencias, un revés puede cambiar los aires. Y así pasó al excluir la Federación Española a Andalucía de las nuevas configuraciones de las competiciones nacionales. Fue un reseteo forzado que dejó a muchos equipos sin practicantes, y muchos amantes que aprovecharon esta testitura para abandonar la disciplina.

Nueva etapa casi desde cero, para volver a hablar de waterpolo en Málaga, cuyo compromiso fue asumido por Fede García, formando nuevos equipos y llegando a una competición oficial infantil en el año 84, Andalucía vuelve a competir como selección autonómica y se retoma el Andaluz de clubes, con nuevas ubicaciones como el Club El Candado. En 1987, Antonio Gómez se hace cargo del equipo del Mediterráneo y el propio Wucherpfennig de otro en El Candado. Estas dos entidades casi fusionan sus equipos humanos para ponerse, en Cerrado de Calderón, bajo las órdenes de Xavier Casademont, que devolvería a Málaga una competición oficial nacional, Segunda División Zona Sur. El waterpolo andaluz, con mucho esfuerzo, llegaba a una etapa de equilibrio y permanencia.

En la temporada 94-95 nace el waterpolo femenino en Andalucía, con la celebración del primer campeonato regional en esta categoría, y con el Club Mediterráneo de nuevo como referencia, y un técnico; Carlos Serra, con el que empezó este relato, al mando de un proyecto pionero.

Último cuarto de siglo

El propio Wucherpfennig potenció escuelas de waterpolo en la década de los 90 y clubes denominados auxiliares (con grupos de entrenamiento) en San Estanislao y La Farola, para llegar con fuerza y representar a Málaga en citas importantes, como el Campeonato de España infantil que, por primera vez, se celebró en Andalucía.

El waterpolo femenino andaluz tuvo como máximo exponente en la temporada 97-98 al Universidad de Málaga (otra entidad e instalación importante que se sumó al waterpolo), dirigido por Pablo Krauel, que heredó al conjunto femenino de Carlos Serra en el Mediterráneo y ganó la Primera Liga Andaluza y la Copa de Andalucía, participando con posterioridad a nivel nacional en la Copa de la Reina y el Campeonato de España de Segunda División. Ese empuje que supuso la universidad en este crecimiento deportivo de la ciudad supuso también la creación de un nuevo equipo femenino, bajo las siglas UMA y la dirección de Francisco Oliva, Pisco.

Wucherpfennig se centró en esta época en las categorías inferiores del Mediterráneo, con dominio andaluz de este club legendario malagueño, justo cuando la entidad cumplía 125 años en 1999 y con presencia en citas nacionales. Málaga resuena además, gracias a este trabajo, en el waterpolo internacional con Guillermo Molina, uno de los pilares de la selección española en años posteriores, y que se forja en la cantera malagueña.

Paradójicamente, en 2003 surgen dos hechos importantes, uno negativo y otro positivo para el waterpolo, la inauguración de la piscina cubierta de Torremolinos y la supresión de la sección de waterpolo del RC Mediterráneo, saliendo sus jugadores hacia los equipos que habían sobrevivido hasta entonces en la provincia, Club Waterpolo Málaga (recién creado), CD Limoneros, CD UMA y CN Marbella.

Otro hito importante en este inicio del Siglo XXI, aún de la mano de Tomás García Zamudio fue el convenio con la Fundación Deportiva Municipal para la realización de Escuelas Deportivas Municipales de natacion y waterpolo en las instalaciones de los clubes de la capital. De esta manera, el waterpolo y Málaga quedaban más unidos institucionalmente. Con el carácter imparablemente creciente en el ámbito internacional que tomaba Málaga, el waterpolo no fue ajeno y en 2006 se celebra en las instalaciones de Carranque el primer Trofeo Internacional de Waterpolo “Ciudad de Málaga” con equipos de España, Italia y Portugal.

Del Europeo 2008, Inacua a la actualidad

El Europeo de Waterpolo de selecciones absolutas, Málaga 2008, en la que el propio Wucherpfennig actuó de director ejecutivo supuso un punto de inflexión en el waterpolo y el deporte malagueño. Primero por homenajear a los que fueron importantes en la historia de este deporte en la ciudad, como Tomas García Zamudio o Carlos Serra. Y segundo, por poner de nuevo a Málaga en la cúspide de un reto organizativo de gran magnitud internacional.

A partir del Europeo y con la nueva Instalación del Centro Acuático de Málaga, Inacua, se fortalede la refundación del CD Waterpolo Málaga, convirtiéndose en el gran centro formativo y de cantera que representa en la actualidad, con cerca de 200 licencias, multitud de actividades, programas y equipos, títulos deportivos, presencia en campeonatos de España y de jugadores y jugadoras en combinados autonómicos y nacionales.

Una nueva etapa, camino ya de sus bodas de plata, que iniciaron figuras como Alfonso Wucherpfennig Jr., Peter Kubiscsko o Patricio Ramallo y que hoy está más que consolidada en la ciudad. Consolidación mantenida también por familias que recorren miles de kilómetros cada año por conformar grupos de amigos y amigas que viven a tope su pasión por el balón amarillo. Un proyecto que, no ajeno a las dificultades estructurales, de instalaciones y económicas, construye más fuerte que nunca los pilares de su lema y guía, ‘No es más grande el que nunca falla sino el que nunca se da por vencido’.

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